Humana Mente Posible #HMP

por @ValeraMariscal

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Simpatía, empatía, antipatía.

besometro

Simpatía:

El anciano en el metro observaba a una joven pareja, besándose y rebesándose sin noción del tiempo ni del lugar.

Callado, tímido y casi sonriendo, se alegraba de ver a los dos locos tórtolos disfrutando su primer amor como si de ello dependiera el mundo.

Empatía:

El anciano en el metro observaba a una joven pareja, besándose y rebesándose sin noción del tiempo ni del lugar.

Callado, discreto y dichoso, recordaba su primer amor adolescente y sentía la felicidad profunda que estaban viviendo en ese momento los dos enamorados.

Antipatía:

El anciano en el metro observaba a una joven pareja, besándose y rebesándose sin noción del tiempo ni del lugar.

Callado, serio, furioso por dentro, pensaba ¡Qué vergüenza! Cómo se podía consentir semejante espectáculo, los jóvenes de ahora no conocen la decencia.

besometro

Primeras definiciones en rae.es

simpatía.

(Del lat. simpathĭa, y este del gr. συμπάθεια, comunidad de sentimientos).

 1. f. Inclinación afectiva entre personas, generalmente espontánea y mutua.

empatía.

1. f. Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.

antipatía.

(Del lat. antipathīa, y este del gr. ἀντιπάθεια).

1.f. Sentimiento de aversión que, en mayor o menor grado, se experimenta hacia alguna persona, animal o cosa.

El activo más importante – Soneto

Hola de nuevo, pensando en las fechas, pensando en las cenas, en los discursos, en los mensajes, me atrevo a ofrecemos un soneto, para recordar los comentarios de texto de las clases de literatura. Un estímulo del que me gustaría escuchar vuestro parecer:

El activo más importante

Pienso en un buen discurso rimbombante,
y busco palabras con mucho tiento,
vocablos vacuos, compuestos de viento,
para mis empleados, de su gerente

Les llamo personas, que es más prudente,
así tragan mejor todo este cuento.
Por eso digo, en cada momento,
que son el activo más importante

Hablar por hablar,  eso es lo que vende.
Decir cosas buenas no compromete
a hacer nunca nada, a nadie ofende.

Si, es lo que tiene ser dirigente:
yo hago mi magia y tengo duende,
si los activos bajan, suelto gente.

Si pudiera vivir una vida más

Hoy quiero compartir estas palabras que encontré en un libro, y si queréis podéis aportar vuestra opinión:

 

Si pudiera vivir una vida más, quisiera cometer más errores.
 
Quisiera relajarme más a menudo y ser más flexible,
quisiera ser más tonta de lo que he sido
en este viaje.
 
Quisiera tomarme las cosas menos en serio,
Quisiera aprovechar más oportunidades,
escalar más montañas
y nadar más mares
 
Quisiera comer más helados y menos alubias,
 
Quizás tendría más problemas reales,
pero menos imaginarios.
 
Es que…
yo soy una de esas personas
que llevan una vida precavida
y mesurada hora tras hora, día tras día.
 
Oh, claro que he tenido mis buenos momentos
y si pudiera volver a empezar
intentaría tener sólo momentos.
Un momento después de otro
en lugar de vivir tantos años de antemano.
 
Yo he sido una de estas personas
que nunca han ido a ningún sitio sin el termómetro,
la bolsa de agua caliente, el chubasquero y el paracaídas.
Si pudiera vivir mi vida una vez más pondría menos cosas en la maleta.
 
Si pudiera volver a vivir
caminaría descalza desde comienzos de primavera
y seguiría así hasta bien entrado el otoño.
 
Bailaría mucho más,
subiría más veces al carrusel
y cogería muchas margaritas.

 

Nadine Stair, 85 años, Louisville, Kentuky

(poema citado en la página 158 del libro “El síndrome de burnout” del profesor D. Francisco Ramos Campos)

Caso: Virgencita que me quede como estoy

A – Pues con este cambio os ahorraríais una pasta en el departamento, además los profesionales que se encargarían son de los mejores. Tienen años de experiencia trabajando para las mejores empresas. Para Recursos Humanos, y sobre todo para Formación, sería una oportunidad de tener datos concretos de resultados. Y ya te digo, sobre todo, que los próximos años aportaríais aún más valor con menos coste.

B – Ya si la verdad es que parece un proyecto excelente, y me gustaría poderlo implantar por que creo que hace falta renovarse y ahorraríamos. Pero ya sabes tu como son las cosas aquí, esta es una empresa de siempre, además ahora es un momento delicado. Hasta mi puesto puede peligrar, lo mejor es que no toque nada de momento, más adelante, ya veremos.

 
¿Cómo ves el comportamiento de B?

Puedes elegir más de una alternativa o comentar abajo.

 

 

 

Receta de Empleado al Horno. (o como desmotivar sin quemar)

 plato Dificultad: Ninguna, para directivos principiantes.

Precio:Económico.

Tiempo: de 8 a 12 meses.

 

Ingredientes:

  • Un empleado.
  • Un lugar de trabajo bien caliente.
  • Unas ramitas de tareas monótonas.
  • Unas cuantas tareas urgentes sin mucha importancia.
  • Un frasco entero de criticas despectivas e irónicas.
  • Si quieres darle unos toque de sabor le puedes añadir un poco de caras agrias y comentarios ácidos.

Preparación:

Toma un empleado fresco, si tienes tiempo, lo mejor es que lo selecciones tu mismo en el mercado.

Límpiale bien el cerebro y aséalo para que tenga buena presencia.

Coges el puesto de trabajo y lo calientas con un clima de tensión y mal rollo durante unos días. Cuando esté todo listo, introduces el empleado con halagos a sus cualidades y promesas de promoción.

Déjalo reposar unos meses sin hacerle mucho caso, que se vaya dorando solo.

Cuando comience a dorarse, ponle a prueba con una tarea monótona sin valor. Antes de que termine, cámbiale  las prioridades y dale una tarea fútil y urgente con poco tiempo para realizarla y, a ser posible, para la que no esté cualificado. Cuando esté casi terminando, lo recubres con unos cuantas críticas a su forma de trabajar y a su falta de compromiso. Una vez que termine, no tengas en cuenta el resultado y tiras lo que te entregue haciéndole ver que ha trabajado para nada.

A partir de ahí, cambia de criterio de prioridades cada día de tal manera que le sea imposible vislumbrar el objetivo de su trabajo y limite su visión a menos de un día. Ni se te ocurra planificar nada o quedará poco hecho por dentro.

En esta fase, a veces, puede expeler un tufillo creativo y ponerse a dar opiniones y proponer mejoras, es un proceso natural en algunos tipos de empleados mal seleccionados.  Intenta prestar poca atención a sus ideas o puede que se te pase y lo eches a perder, con paciencia dejará de tenerlas.

Cuando comience a hincharse, sácalo para que repose y le puedes poner a enfriar en alguna cena de empresa  o con cualquier viaje incentivo corporativo.

Lo interesante es dejarlo tostadito y crujiente para que esté doradito y le saques jugo, que no se queme demasiado por que si no lo tendrás que tirar.

Al cabo de un año tendrás un empleado sabroso y ligero que se conservará perfectamente a temperatura ambiente sin estropearse. Lo puedes dejar en la despensa para que tu empresa se lo pueda ir comiendo poquito a poco.

Truco: Al emplatarlo, lo puedes adornar con una hermosa corbata de seda que siempre queda bien y da color.

Preferimos tener razón a ser felices

“if men define situations as real, they are real in their consequences.” teorema de Thomas

Es increíble lo que vende la desgracia. Parece que una noticia buena, no es una noticia; y lo que es peor, parece que un pronóstico bueno, no es un buen pronóstico. “Piensa mal y acertarás” dicen con cara de “ya te digo”. Si se te ocurre pensar positivo o imaginar finales felices, te llaman cándido, “¡Aaay, pero qué ingenuo eres!”. Ser optimista no tiene glamour.

Lo que tienes que hacer es imaginarte lo peor, no solo te harán caso, sino que serás el experto. Si contratas wifi, “Ten cuidado, chaval, que con eso se te meten los virus, … Tengo un amigo que le estafaron todo el sueldo por Internet,…”. Si te compras un coche, “Está bien, aunque me han dicho que esta serie de este modelo está dando problemas,…”. Si pones alquilar un apartamento “… No se como te atreves, yo tengo una tía que a la que dejaron a deber más de un año y le quemaron la cocina,…”, da igual que el dato corresponda al 0,001 % de los casos, ellos lo saben y tu hazles caso.

Nos dedicamos a pensar en negativo con pasión, a pesar de intuir que puede no ser sano. Conocemos, como nuestra tramposa atención selectiva, lleva a nuestros sentidos a buscar sólo aquellos datos y hechos que confirmen nuestra hipótesis previa, y la seguimos guiando nuestro destino hacia la desgracia con placer místico: “Uhhh, esta farola aquí está muy mal, ya verás cono un día se la pega alguien, …” 15 años después, un tipo curda frena contra el farol y allí queda durmiendo la mona, mientras suenan las alarmas, dices satisfecho “Ves, ya te dije yo que esa farola estaba mal puesta”, y te alejas pensando como la humanidad es tan tonta de no haberte nombrado ministro de fomento, o algo.

Pero no es solamente la trampa de la atención selectiva, hay algo peor, el fenómeno de la profecía autocumplida o autorrealizada descrito por Merton: Los seres humanos funcionamos de tal forma que una vez que hacemos una predicción, inconscientemente ponemos todo nuestro empeño para que sea acertada. “Yo es que para eso no valgo…” y lo intenta y no sale, ¡Bingo! “ves, es que yo para eso…”

Así, seguimos todo el tiempo, pensando mal y acertando, menudos lumbreras estamos hechos.

Cuando veo las resistencias que se producen al hablar de la actitud positiva, más de una vez pienso que preferimos tener razón a ser felices, sobre todo cuando oigo respuestas como, “bueno eso es muy bonito en teoría” “Eso esta muy bien pero es que en nuestra empresa es distinto”, “claro con gente razonable eso sería lo normal, pero lo que yo tengo aquí” . Nos gusta tanto pasarlo mal que recopilamos todos los datos para tener razón: “No, si yo no soy pesimista, soy realista”.

Qué podíamos esperar si comenzamos nuestra historia metiendo la pata por una manzana ¡Pero mira que había árboles! y desde entonces estamos castigados en el rincón: “ganarás el pan con el sudor de tu frente” Con este comienzo cualquiera se toma las cosas a risa, “no seáis felices que es mejor no destacar”.

Ya lo decía Paul Watzlawick en “El arte de amargarse la vida” ¿Qué seríamos o dónde estaríamos sin nuestro infortunio?

Sed felices, ¡Uy, perdón, que es lunes!

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