Humana Mente Posible #HMP

por @ValeraMariscal

Lo digo por experiencia, que vale más.

Suelo escuchar en organizaciones, no solo empresas, diferentes versiones de la frase “la veteranía es un grado”. Cuando se dice, hace referencia a una serie de privilegios que tienen los miembros de la organización, por el sencillo hecho de estar más tiempo en ella, de tener más experiencia, dicen.

Esto ha ayudado a formarnos otra falsa creencia, la experiencia por si misma da la sabiduría. El problema es que, cuando se piensa en experiencia se vuelve a pensar en veteranía, es decir, en llevar más tiempo haciendo algo, no importa lo que sea, aunque sea sudokus. Y por asociación, a más veteranía más experiencia y en consecuencia el veterano espera mayor poder: jerárquico y adquisitivo.

Peor es que, además, la experiencia produce ese confort de no necesitar más que aprender: “Con la experiencia que tengo no me espero nada nuevo y no tengo nada que aprender”; da la sensación de que se ha llegado a maestro: “déjame que tengo más experiencia”; y eso hace que los demás se acomoden: “vamos a ver que dice fulanito que tiene más experiencia”.

Sin embargo, cada vez me parece que esto es el consuelo del mediocre, “seré tonto pero, con el tiempo, tendré experiencia y se me pasará” piensa optimista, o dirá “Eh, no me repliques que tengo más experiencia” al jovencito que intenta mostrarle un nuevo método.

Creo que estas creencias generan un terreno yermo para la innovación, el talento y del desarrollo en las organizaciones. Frases que nos decimos, aparentemente inofensivas, habituales y sin malicia, bloquean el aire fresco de la motivación, de las propuestas ingenuas y arriesgadas, del dinamismo, del cambio.

Estas creencias, hacen que las organizaciones premien, sin saberlo, más la experiencia que el aprendizaje. La experiencia debe ser un medio más de aprendizaje no su freno, esta es la paradoja. La experiencia fósil no aporta vida.

Séneca escribía hace casi 2000 años: “Conque no tienes por qué pensar, a la vista de canas y arrugas, que uno ha vivido mucho tiempo, no ha vivido ése mucho tiempo, sino que ha existido mucho tiempo” (Lucio Anneo Séneca, Diálogos “Sobre la brevedad de la vida”)

La experiencia no es hacer lo mismo muchos años, sino sacar partido de las diversas vivencias acumuladas y de las conclusiones obtenidas. Para ello es necesario vivir los momentos, aventurarse, y eso implica:

  • Asumir los riesgos del ingenuo
  • Las ganas de estudiar del ignorante
  • La búsqueda del perdido
  • Y la humildad hacia la formación del novato

Si, la experiencia necesita formación y estudio para sumar a mi vida la de los demás. Pues la experiencia puede ser acumulativa e intensiva.

En cualquier caso espero que este año, y esta crisis que nos bendice nos aporte más aprendizaje y no solo otra experiencia más. Y aprendamos por fin a trabajar aprendiendo y aprender trabajando, para no solamente salir adelante, sino sobresalir hacia adelante.

Feliz año

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5 comments

  • Hay una experiencia bien alimentada que sin duda puede resultar más útil que el aprendizaje. Un experiencia aplicable a infinidad de campos y capaz de resolver los problema más diversos.
    Buen post.

  • Experiencia bien alimentada, creo que en eso coincidimos, es decir, que no es solo dejar pasar el tiempo. Lo que me encaja menos es lo de que es que puede ser más útil que el aprendizaje, ya que esa experiencia lleva a aprender, nos prepara para nuevas situaciones en otros campos, como apuntas. Lo uno sería consecuencia de lo otro ¿No crees?

  • Una experiencia bien aprovechada genera personas excelentes y con capacidad de lograr todo aquello que se propongan.
    Pero cuidado, vivimos en una dinámica de cambio continuo en la que estamos continuamente poniéndonos a cero y empezando de nuevo.
    Esto nos obliga a cuestionar nuestra experiencia, a reflexionar qué cosas yo no funcionan para desaprenderlas, y a estar abierto para aprender cosas nuevas.
    Así, por muy expertos que seamos, no debemos abandonar la mentalidad del principiante. Desde ella seremos más capaces para afrontar los desafíos a los que nos enfrentamos.
    Enhorabuena por el blog

  • Buen post, Juan. Por suerte la orientación al aprendizaje es una competencia que las organizaciones comienzan a incluir en sus modelos de gestión de personas. La velocidad a la que avanzan los negocios hace que los conocimientos que una persona posee se amorticen muy rápidamente, y por tanto la idea de experiencia.

    Mientras tanto habrá que seguir conviviendo con aquell@s que entienden 20 años de experiencia como 1 año de aprendizaje y 19 de repetición.

    Un abrazo.

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